El contador urdampilletense Sebastián Traficante García trabaja desde hace más de dos años para Médicos Sin Fronteras, la ONG que tiene participación en diversas partes del mundo donde se registran crisis humanitarias. Junto a su colega, Paloma, son parte desde hace algunos meses de la labor que esta entidad internacional realiza en el norte de Sudamérica.

Luego de dos etapas en Sudán del Sur, una en Bangladesh y otra en Afganistán, en los que realizó trabajos relacionados a su profesión, MSF encomendó esta vez al urdampilletense la tarea de ser coordinador de proyecto, uno de los niveles más altos de responsabilidad en el desarrollo de la labor humanitaria.

Recorrido de barrio en La Victoria, Venezuela.

“En este momento estamos trabajando en Colombia, en la frontera con Venezuela, con la crisis de migrantes; desde MSF estamos brindando atención en salud primaria y salud mental a quienes cruzan la frontera y no tienen acceso a este servicio y a muchos otros”, detalla Sebastián, quien vino a Argentina a pasar las fiestas, en diálogo con FM Signos.

“Esto se agudizó a partir de 2015 aproximadamente y ya han emigrado desde Venezuela unos 4 millones y medio de personas, de los cuales casi 2 millones están en Colombia”, enumera y explica que “Colombia tiene buena intención, pero está lejos de poder brindarle a esa gente lo que necesita”.

Punto de atención a caminantes, 5 kilómetros antes de llegar a Tame, Arauca.

“Hay muchos casos de familias y madres que vienen con niños muy pequeños y sin recursos, que pronto pueden quedar en situación de calle; la gran mayoría emigra buscando ayudar al resto de la familia que queda en Venezuela”, narra Sebastián. “Los que pueden insertarse laboralmente suelen hacerlo en tareas que probablemente no harían en su país, porque encontramos muchos profesionales que están realizando otros tipos de trabajo y también suelen ejercer el sexo por supervivencia, hay gran cantidad de mujeres que tienen a sus niños o familias pasando hambre y empiezan a ejercer la prostitución como medio de vida”, añade.

Paloma es colombiana, es psicóloga y antropóloga, y trabaja en el mismo lugar, en Arauca, en la contención de los migrantes. “Nosotros partimos de la base de que no hay salud física si no hay salud mental; son personas que antes tenían una vida estable, trabajando, estudiando, y de repente están con sus maletas caminando con sus hijos en un país totalmente nuevo, lo que genera un desarraigo y una ruptura muy grande en la identidad de las personas”, explica.

Charla inicial del día, en un hospital donde MSF atiende en Tame, Arauca.

La crisis humanitaria que se vive en la frontera colombo-venezolana no parece estar cerca de su fin, puesto que la situación política y social de Venezuela no encuentra una salida límpida que reestablezca la paz social y mejore la calidad de vida de sus habitantes. Mientras tanto, organizaciones como MSF ofrecen un paliativo que, si bien no es solución, sin dudas mitiga el dolor y la desazón de tanta gente.

Los invitamos a escuchar la entrevista completa:

PRIMERA PARTE

SEGUNDA PARTE

TERCERA PARTE

CUARTA PARTE

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