El trabajo y la capacitación son dos de los ejes fundamentales en cuanto al tratamiento de los detenidos alojados en las cárceles de la provincia de Buenos Aires, no solamente con una mirada puesta en el futuro, es decir, cuando salgan en libertad, sino con aquella que permite generar un proyecto de vida distinto, aun en condiciones de reclusión.

Teniendo en cuenta estos ejes, el 10 de diciembre se pusieron en marcha en la Unidad Penitenciaria N° 17 de Urdampilleta los cursos de capacitación no formales cuyo objetivo es lograr que las personas que pasan por el establecimiento carcelario tengan posibilidades ciertas de reinsertarse en la sociedad y puedan mantenerse económicamente por sus propios medios.

Se trata de seis cursos: jardinería, electricidad del automotor, taller de chapa y pintura, instalaciones sanitarias y cría de porcinos. Cada uno de ellos es llevado adelante por un interno capacitado en el área con el apoyo de agentes penitenciarios y tienen una matrícula de entre 10 y 12 alumnos.

En jardinería las actividades se desarrollan en la parte interna del muro, en el sector de la granja y la huerta. Las semillas y plantines que se usan son de producción propia, por una parte y del INTA por la otra.

En el curso sobre electricidad del automotor trabajan con los vehículos que ingresan al taller para ser arreglados mediante autorizaciones de Trabajo Penitenciario, de igual forma en el taller de chapa y pintura.

Un interno que es gasista brinda el curso sobre Instalaciones sanitarias y, finalmente, la capacitación sobre cría de porcinos, lo da el interno que está a cargo de la granja con el apoyo del ingeniero agrónomo y el veterinario de la Unidad.

Estas actividades se llevarán adelante hasta principios del mes de marzo, cuando comienzan los cursos formales. Los asistentes recibirán un certificado de asistencia por su participación en los mismos.

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