El primer ministro británico, Boris Johnson, culminó su gira debut por el país con una visita a Irlanda del Norte, convertida en el principal escollo para el Brexit y en el mejor ejemplo de las crecientes tensiones en las cuatro naciones del Reino Unido por la traumática salida de la Unión Europea (UE).

Luego de recorrer Inglaterra y de enfrentar protestas y oposición política en Escocia y Gales, el premier conservador, que asumió la semana pasada, se reunió en Belfast con los líderes de los cinco partidos políticos norirlandeses para discutir el Brexit y su otro gran desafío en la región: cómo avanzar en la restauración del gobierno local.

Los 1,8 millón de habitantes de Irlanda del Norte están siendo gobernados desde Londres desde hace dos años y medio, luego de que los partidos católicos y protestantes que comparten la administración local se pelearan por un proyecto de ley y el gobierno británico suspendiera la autonomía.

La disputa pronto se amplió a las cuestiones culturales y políticas que separan al sector pro británico, mayormente protestante, del sector pro-irlandés, de predominio católico.

“Haré todo lo posible para ayudar a ponerlo de nuevo en funcionamiento”, señaló Johnson sobre el gobierno de la región. Sin embargo, no se espera una pronta solución.

Los críticos dicen que Johnson no puede jugar un rol constructivo porque su gobierno en minoría depende del apoyo, en el Parlamento de Londres, del Partido Unionista Democrático (DUP), la agrupación pro-británica más grande de Irlanda del Norte, que es pro-Brexit. 

Mary Lou McDonald, líder del partido nacionalista irlandés Sinn Féin, acusó a Johnson de ser el “cadete” del DUP. “Nos dice que va a actuar con imparcialidad absoluta. Le hemos dicho que nadie cree eso”, agregó, citada por BBC.

Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201907/380187-boris-johnson-belfast-irlanda-brexit-bruselas-ue-reino-unido.html

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