Tras consagrarse ganador de la primaria opositora en el estado de New Hampshire y ante la evidente división del voto centrista, el senador socialista Bernie Sanders consiguió hoy un hito en sus aspiraciones presidenciales al convertirse en el favorito para quedarse con la candidatura demócrata y enfrentar a Donald Trump en noviembre próximo.

“La victoria de esta noche envió un mensaje poderoso de que es tiempo de pensar en grande, no en pequeño. Ahora es el momento para tener el coraje de enfrentar a la élite corporativa y financiera de este país”, celebró Sanders tras confirmarse su victoria en las urnas por 25,7 % de los votos, una cifra significativamente menor al 60 % que obtuvo cuatro años cuando la pelea por la candidatura presidencial demócrata se dirimía principalmente entre él y la ex senadora y ex secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Desde su victoria en el recuento de votos populares a principio de mes en Iowa, Sanders pasó a ocupar el primer lugar de todas las encuestas nacionales excepto una, según la página especializada Real Clear Politics, lejos incluso del joven ex alcalde de una pequeña ciudad de Indiana Pete Buttigieg que fue la gran sorpresa de estas dos primeras internas.

Buttigieg ganó en la distribución de delegados en Iowa y ayer quedó segundo, muy cerca de Sanders con un 24,4 % de los votos.

Con cada paso crece su capacidad de recaudar dinero y de ampliar su campaña, especialmente de cara al supermartes del 3 de marzo, el día que vota el 40 % del país y se eligen 1.357 de los 3.979 delegados que elegirán en julio al candidato opositor.

Hasta ahora se eligieron solo 65 delegados, pero Iowa y New Hampshire permitieron definir las fortalezas y debilidades de los principales precandidatos.

Sanders le ganó la pulseada a la senadora Elizabeth Warren y se convirtió en el representante indiscutido de la mayoría del voto progresista, en su mayoría joven y ávido de un cambio profundo y no solo de color político en la Casa Blanca.

El veterano dirigente que hizo su carrera como senador como independiente no repite la idea central del aparato demócrata -partidario y mediático- de que lo importante es elegir a un candidato que pueda ganarle a Trump en noviembre.

Para él, el objetivo es una “revolución política” que redistribuya la riqueza, construya un verdadero Estado de bienestar y convoque a millones de ciudadanos que no suelen participar de las elecciones en un país en el que el voto no obligatorio y con registro previo, y, especialmente, el sistema indirecto, generan desconfianza, malestar y desinterés entre una parte importante de la población.

Hasta ahora, Sanders no logró -como había logrado el ex presidente Barack Obama en 2008- atraer la avalancha de nuevos votantes que tanto anunció y que podría cambiar el balance de la base electoral actual del Partido Demócrata.

Su ascenso, en cambio, se debe más a la división del voto más moderado, centrista de la oposición que sí cree que lo más importante es sacar a Trump de la Casa Blanca y volver a la normalidad, en la que demócratas y republicanos trabajan juntos por los temas que son considerados políticas de Estado.

Esta es la normalidad que Sanders denuncia y la que Buttigieg aspira a representar.

“Esta noche demostraron que el poder de la política está definido por la suma, no por la polarización”, aseguró anoche el joven ex alcalde en su discurso en New Hampshire.

Buttigieg ya no esconde su intención de presentarse como una cara más amable y más cercana al establishment partidario y económico que Sanders. Uno de los ejemplos más claros es su plan “Medicare Para Todos Los Que Lo Quieran”, en contraposición a la propuesta de salud pública “Medicare Para Todos” del veterano senador socialista.

Tanto Iowa como New Hampshire demostraron que el voto centrista sigue siendo mayoritario en la interna demócrata. En el primer estado, Buttigieg, el ex vicepresidente Joe Biden y la senadora Amy Klobuchar sumaron 54,3 % de los votos; mientras que Sanders y Warren juntaron 44,1 %.

En New Hampshire, los primeros sumaron 52,6 % frente a los 34,9 % de los segundos.

La mala noticia para Buttigieg y buena noticia para Sanders es que Klobuchar hizo una gran elección ayer y eso le permitirá seguir en carrera las próximas semanas, y Biden ya anunció que apostará a repuntar en Carolina del Sur a fin de mes y en el supermartes, cuando el voto de la comunidad negra -que según las encuestas lo apoya en casi un 50 %- es más significativo.

Peor aún para el joven ex alcalde, en el supermartes se sumará otro precandidato de alto perfil que aspira a representar al centro pro establishment, el ex alcalde neoyorquino Michael Bloomberg, un hombre con fondos propios para mantenerse en carrera hasta el final.

Ningún dirigente estadounidense logró sumarse tarde a la carrera presidencial y quedarse con la candidatura y los antecedentes tampoco son buenos para Biden después de este mal inicio.

Sin embargo, aún quedan muchos precandidatos y el voto sigue muy fragmentado como para pronosticar una muerte política.

Las próximas dos internas son en Nevada -el sábado 22- y Carolina del Sur -sábado 29-, y allí, por primera vez, los candidatos se enfrentarán a un electorado un poco más diverso, en el que voto de las minorías tiene más peso.

Los resultados en estos dos estados podrían profundizar las tendencias vistas hasta ahora -forzar la salida de algún candidato, reducir la división del centro y disputar el lugar de Sanders en las encuestas nacionales- o podrían aumentar la fragmentación actual y allanar el camino a una Convención Nacional en la que ninguno de los presidenciables tenga mayoría propia para ganar la candidatura.

Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/202002/431655-el-centro-democrata-se-dividio-y-sanders-logro-por-primera-vez-instalarse-como-el-favorito.html

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